martes, 26 de abril de 2011

UN DIA ESPERANZADOR

UN DIA ESPERANZADOR


 


             Amaneció un precioso día de primavera, en el que, como es habitual, tomé un frondoso desayuno, una reconfortante ducha y, vestido cómodo para la ocasión, me dispuse a dar una vuelta por el centro.
                             
            Mi primer encuentro fué con el vecino del quinto quién, de forma muy educada, me deseaba los buenos días. Me dirigí a comprar la prensa y quedé gratamente sorprendido al comprobar que, en portada y con grandes titulares, se recogía la noticia de un pacto entre P.S.O.E. y P.P. para limar asperezas y firmar un acuerdo total que permitiese sacar a España de la situación política y económica en la que se encuentra.
                              
            En rótulos más pequeños, se hablaba de la paz en Siria, Libia y Yémen, en los que sus presidentes habían optado por dimitir para dar paso a la democracia.
                               
            Plegué el diario y, como tenía previsto, tras un pequeño paseo me encontré en el centro de la ciudad. Pude observar como un agente municipal advertía cortesmente a un conductor que aparcaba su coche, de la inconveniencia de hacerlo en dicho lugar, pues, en caso contrario, se vería obligado a sancionarlo.
                                
            Cuando me disponía a tomar una cerveza, fuí testigo de cómo un transeúnte ofrecía un billete de diez euros a un mendigo que se ubicaba en la puerta del establecimiento, interesándose con cariño sobre su situación y cómo podría ayudarle.
                                 
            Mi mayor sorpresa me la facilitó una manifestación en la que ondeaban banderas de distintos sindicatos, con mensajes y cánticos alusivos al agradecimiento de los trabajadores a los políticos de la Corporación, por su constante y denodado esfuerzo en favor de sus intereses.
               
            Cuando creí había agotado mi capacidad de asombro, soy interrogado en plena calle por unos estudiantes quienes, siguiendo un orden establecido de preguntas, solicitan mi opinión sobre cómo daría solución a los problemas, entre otros,  del botellón, aborto, violencia de género, desempleo y drogas, pues estaban elaborando un informe para una posterior puesta en común entre los compañeros de su centro docente.
             
             Pletórico de satisfacción me dispuse a regresar a casa, llámándome poderosamente la atención al comprobar cómo un jóven se ofrecía a unos turistas a disiparles sus dudas, cuando éstos consultaban un plano callejero.

              Mientras almorzaba, ya finalizados los telediarios y dentro del apartado de deportes, me llamó poderosamente la atención el escuchar, en una cádena privada de televisión, el anuncio de hermanamiento entre las aficiones de los club del Barcelona y del Real Madrid, promovido por Guardiola y Mouriño.

              Cuando iniciaba mi siesta, el sonido del despertador me hizo estremecer y confirmar la hora que marcaba, eran las ocho de la mañana, momento en el que se desvaneció mi vivencia de un día que pudo haber sido esperanzador.


1 comentario:

  1. Deberían estar prohibidos los despertadores, además de que, a ciertas edades, hay que tener cuidado con lo que se cena... y se toma después.Para que todo no se estropee, ahí llevas mi abrazo.

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