MARCHA VIRTUAL
Cuando me desvinculé profesionalmente, hace algo más de nueves meses, me planteé, entre otros objetivos, el de realizar el ejercicio físico necesario que me permitiese demorar los achaques propios de la edad y el de mantener un mejor estado de forma.
Para ello, decidí que los Lunes, Miércoles y Viernes de cada semana, realizaría, a primera hora de la mañana, una marcha en un circuito urbano previamente prediseñado, en el que conseguiría un reglaje de mi corazón, eliminar el exceso de grasas y desentumecer las sufridas articulaciones.
Partiendo de la Avda. de San Juan Bosco, donde se ubica el Palacio de Deportes "José María Ruiz Mateos" y la Escuela de Maestría Industrial "Lora Tamayo", me dirijo hace el Parque Zoológico, donde he sido saludado, en muchas ocasiones, por el rugir del león que lo habita y el trino de las innumerables aves que lo pueblan.
Descendiendo por Taxdirt, encaro Armas de Santiago, donde las viviendas sociales, en una acera, y una zona residencial, en la otra, conforman esta castiza calle y desemboco, a través de Padre Manuel Fernández, en Ronda de El Caracol, dónde los padres y alumnos del Colegio "Luis Vives" ponen la nota alegre de la mañana y de este primer tramo.
Alcanzada la Cuesta de la Chaparra, se comienza a sentir los olores de las soleras de las Bodegas Beam Global y, con dicha sensación, desciendo hasta llegar al cruce de Cuadro Caminos dispuesto a enfilar la Avenida de Andalucía. Esta avenida, de antiguas, humildes y caracteríticas viviendas unifamiliares, siendo habitual el encontrarte a sus propietarias afanadas en adecentar las zonas de accesos, bien barriendo las hojas caídas de los árboles o baldeando con rústicas mangueras de riego.
Llegado a la última rotonda, inicio el ascenso de la Avenida de la Liberación o Cuesta del "Mopu", en cuyo principio se encuentra un Centro de la Tercera Edad y donde se avistan varios socios tomando el matutino café mientras juegan a una partida de dominó.
Superada la cuesta, en la que, a partir de su mitad, concretamente donde se ha construido una nueva zona de aparcamientos y la elevación aumenta su porcentaje, el corazón comienza a incrementar sus latidos y las piernas a resentirse del esfuerzo, vislumbro la rotonda de Cartuja, trás dejar atrás el Parque de Vallesequillo.
Seguidamente, me dispongo a transitar la Avenida de Juan Carlos I, conocida también como la del "Colecterol", con una longitud de unos 4,5 kilómetros, aproximadamente. El devenir de personas, en uno y otro sentidos, de todas las edades y sexo, hacen que te sientas acompañado en toda su trayectoria, por lo que, sin apenas darte cuenta, llegas a la Barriada de "La Granja", habiendo sentido en tu cara, por un considerable espacio de tiempo, el frescor y los rayos de sol de la mañana, al encontrarse en una zona geográficamente abierta.
Al pasar por delante de la Residencia de Pensionistas, te reconforta el observar, al dar los ventanales de los salones a la calle, cómo los acogidos bailan pasodobles, salsas o sevillanas, según los días, en la que se deduce una causa común: Relacionarse y pasarlo bien.
Cruzada la avenida que bordea a la popular barriada, llego a la Avenida de Europa y, entre edificios empresariales y el popular Carrefour, núnca falto de ambiente, y tras superar las rotondas de "Las Vides " y la de "Los Caballitos", avanzo por la Avenida del Ejército y, cruzando la de Alvaro Domecq, me encuentro en la de León de Carranza.
Esta avenida, con sensación de falsa cuesta, te lleva hasta el cruce de la Urbanización de El Almendral, que, seguidas de la Avenida de San Ginés y Plaza de las Marinas, me sitúan en la Avenida de los Marianistas.
Nuevamente el jolgorio y risas del alumnado del colegio que le dá nombre, así como los del Colegio de las Hijas de San José, te hacen rejuvenecer y reunir las fuerzas necesarias para afrontar el último trayecto.
Con enorme alegría, diviso el Parque de la Plata y sabes que a unos minutos estarás en la Avenida en la que iniciaste tu recorrido.
Son algo mas de dos horas de un voluntario esfuerzo, en un circuito de unos 13 kilómetros, en los que tu cuerpo sudoroso agradece el denuedo realizado y la reconfortante ducha que te espera lo darán por bien empleado.
¿Porqué este circuito? Por tres razones fundamentales: A).- Dispone de la longitud adecuada a mis necesidades. B).- Los accidentes de su trayectoria, distintos niveles, cuestas, descensos, etc., satisfacen mi demanda y C).- Al estar marcado en el extrarradio, evita las contínuas interrupciones que te provocan el encuentro con conocidos.
Amén de lo anterior, dispones de tiempo más que suficiente para encontrarte contigo mismo, pues en tu pensamiento no paran de fluir ideas y haciendo que tus reflexiones modifiquen, en ocasiones, tu forma de decidir y actuar.
Sé que es un poco cansado, pero ¿Te animas?